Guadalajara entre las ciudades con más librerías en México

Una de las grandes paradojas culturales del país. Guadalajara es una potencia editorial, pero eso no siempre se refleja en el consumo diario de sus habitantes.


Podríamos incluso llamarle la capital del libro en México.

Guadalajara alberga la Feria Internacional del Libro (FIL), que es la segunda más grande del mundo y la más importante en español. Además, Jalisco tiene una infraestructura de librerías y bibliotecas envidiable. Siendo junto con la Ciudad de México, la ciudad que más librerías tiene.

¿Y los lectores dónde están?

Vamos a desgranar un poco todo esto para aclararnos el panorama.

Guadalajara es la segunda feria del libro en el mundo, sí. Pero la primera, la Feria del Libro de Frankfurt (Frankfurter Buchmesse), tiene un enfoque totalmente diferente. Es la feria donde se gestiona y cierra aproximadamente el 80% de los derechos de autor y licencias literarias a nivel mundial. Los editores van a comprar los derechos para traducir un libro coreano al español, o un agente va a vender los derechos cinematográficos de una novela a Netflix. El público general solo entra al final y ni siquiera se venden libros directamente la mayor parte del tiempo. No destaca por sus “lectores locales”, sino por ser el centro corporativo del libro.

De modo que su gran tamaño se debe sobre todo a la importancia de su aeropuerto, que es uno de los nodos de conexiones entre vuelos más importantes a nivel mundial, a su estructura para organizar eventos y no tanto a que los alemanes sean unos grandes lectores, que lo son. Ni que a nosotros nos apasione la lectura en alemán.

Ni en bajo sajón.

Que todo sea dicho.

En cambio la FIL de Guadalajara logró algo que Frankfurt no tiene: combinar el negocio editorial con un festival cultural masivo. Mientras que en la mañana los pasillos se llenan de agentes literarios de todo el mundo, por la tarde la Expo Guadalajara se abarrota de miles de estudiantes, familias y lectores que van a comprar libros y a escuchar a sus escritores favoritos.

En un idioma que en número de hablantes nativos, solo está por detrás del Chino mandarín.

¿Y los lectores de Guadalajara dónde están?

Llega un momento, en que la Feria del Libro termina, los entusiastas vuelven a casa y nos dejan solo con los datos duros. Según MOLEC (Módulo sobre Lectura) del INEGI, Guadalajara se ubica en los lugares más bajos del ranking nacional en cuanto a promedio de libros leídos.

Dicho estudio arrojó que en Guadalajara se lee un promedio de apenas 1.5 libros al año por persona. Esto la sitúa muy por debajo de la media nacional, que ronda entre los 3.2 y 3.9 libros.

Solo el 52.27% de los tapatíos encuestados declararon tener un hábito activo de lectura (ya sea de libros, revistas o blogs), mientras que un contundente 45% admitió abiertamente que no lee en absoluto.

Con estas cifras, resulta difícil señalar también a los autores, a las editoriales o a los precios de los libros. En cambio nos lanza de cabeza a una serie de preguntas más de índole cultural. Y no es que leer te haga mejor persona, pero definitivamente te hace más culto.

No quisiera recordar aquella célebre frase de Mempo Giardinelli, quien escribió que una persona que no lee comete un error individual, pero “cuando es un país el que no lee, ese crimen lo pagará con su historia”, pero la memoria tiene la mala costumbre de ser impertinente.

La marea joven en la FIL: El Futuro de los libros en Guadalajara

Cualquiera que haya pisado la FIL Guadalajara sabe que los días más caóticos y abarrotados son los dedicados a las escuelas y las visitas de jóvenes. El entusiasmo por conseguir la firma de autores de fantasía, romance juvenil o novelas gráficas supera por mucho el interés de los públicos mayores.

El fenómeno de los BookTokers y BookTubers: Las redes sociales (TikTok, Instagram, YouTube) se han convertido en los clubes de lectura más grandes del planeta. En Guadalajara, las secciones de literatura juvenil de librerías como Gandhi o Gonvill pasan llenas de adolescentes buscando las recomendaciones que se hacen virales en internet.

El libro requiere silencio, introspección y paciencia. Leer es un hábito. Es verdad que la literatura es como la comida. Existe literatura chatarra y literatura que nos enriquece y nutre el alma.

No vamos a ser tan pesimistas. No mientras aun podamos hacer algo por la lectura. Y ahora quizás si sea momento de señalar a los autores y a las editoriales. Tal vez sea momento de ser creativos para atraer a ese público joven que tiene hambre de letras.

Démosle letras sí, pero con calidad.